Hace ya unos años, comencé a hacer yoga, gracias a una de las personitas que han sido un gran apoyo en mi vida desde entonces. Otra demostración más de que la vida es mágica, y si confías, pone delante de ti a quien necesitas para seguir el camino desde el corazón.

Fue en un momento muy importante, pues el inicio del yoga marcó un antes y un después, y me ayudó muchísimo al cambio de conciencia que estaba experimentando en aquellos momentos.

Contribuyó de manera notoria, al inicio de mi despertar, un despertar como casi todos, a veces doloroso y a veces duro, pero siempre gratificante, pues los beneficios de cada una de las tomas de conciencia, que hacemos durante nuestro camino, se manifiestan después en todos los sentidos, física, mental y emocionalmente. Aparecen en nuestra vida en forma de regalos.

Quería compartir esto porque, llevaba 8 meses sin pisar una clase, y a raíz de este confinamiento, he comenzado de nuevo a practicar yoga, y se está convirtiendo en algo básico en mi día, ya que, además de volver a conectar con buenos hábitos y volver a sentir mi cuerpo en forma, os aseguro que ayuda mucho a mantener, la mente en calma y las emociones en equilibrio, algo muy importante en estos días. Yo lo describiría como MEDICINA PARA EL ALMA.

He retomado el tipo de yoga que solía hacer, que era Bikram, (obviamente desde casa, con una temperatura que, nada tiene que ver, con el calor de la clase). Hoy ha sido mi clase número 11, y cada día me siento mucho mejor, además de ir viendo pequeñas mejoras en mis posturas.

 

Sé que hay mucha gente que es anti Bikram, pero dos cosas importantes:

–  la primera, os hablo de Bikram porque es el que yo practico, pero puede ser cualquier tipo de yoga, ya los beneficios para la mente, el cuerpo y el espíritu están en cualquier modalidad.

–  la segunda, a quien no le gusta Bikram yoga porque se hace con calor, ahora tiene la oportunidad perfecta para para probar las posturas en su casa con la temperatura que desee.

 

Como pequeña curiosidad en una clase de Bikram se practican una serie de 26 posturas de las 84 posturas clásicas del Hatha Yoga.

La palabra Hatha viene de Ha (sol) Tha (luna). Sabéis que el sol representa la parte masculina y la luna la femenina, de esto ya hablaremos otro día. Pero hoy, simplemente a título informativo, que el propósito es crear el equilibrio entre las energías masculinas y femeninas que existen dentro de cada uno de nosotros.

 

Comparto esto porque para mí tuvo un efecto muy positivo desde el día que hice la primera clase, simplemente el hecho de llegar hasta el final ya era un reto. Pero trajo muchas cosas después, y las sigue trayendo, entre ellas, esa que sabéis que tanto me gusta, que es la de DESCUBRIRNOS.

1.    DESCUBRIRNOS FÍSICAMENTE

Percibir cómo somos capaces de llegar un poquito más lejos con nuestro cuerpo cada día, aumentando su flexibilidad, la flexibilidad del cuerpo es proporcional a la flexibilidad de nuestra mente.

Descubrir nuestra capacidad física para practicarlo, así como ser disciplinados con nosotros mismos a través de la rutina, de querer nuestro cuerpo y cuidarlo como lo que se merece.

Nuestro cuerpo físico es el instrumento que nos ha dado la naturaleza, el universo, Dios… cada uno como quiera llamarlo, para manifestarnos en esta vida, y es el fiel reflejo de lo que somos por dentro.

Como cuidas a tu cuerpo es como te cuidas a ti.

Además de todos los beneficios que tiene para la nuestros huesos y músculos, así como para fortalecer nuestro sistema inmune e incrementar la salud cardiovascular entre otras muchas cosas.

2.    DESCUBRIRNOS MENTALMENTE

La mente también se abre y se flexibiliza con esta práctica, haciendo que sea más adaptable y con mayor capacidad de reacción ante las situaciones que nos aparecen delante, incluso a escucharnos más a nosotros mismos.

Descubrir también hasta donde podemos llegar y que el límite te lo pones tú, una vez más, como dicen en mi segunda casa “there is not finish line”.

El yoga genera nuevas conexiones neuronales, esas nuevas conexiones son muy beneficiosas para la salud de nuestro cerebro e incluso de cómo gestionamos nuestra vida.

Generar nuevas conexiones neuronales nos ayuda a buscar caminos alternativos que nos ayudan a poder hacer las cosas de manera diferente. No sé si habéis oído hablar de la PNL (Programación Neurolingüística), pero aquí entran en juego todos los beneficios de esta técnica o pseudociencia (no hay una clasificación clara), que nos ayuda a modificar comportamientos para mejorar la calidad de vida.

3.     DESCUBRIRNOS EMOCIONALMENTE

El yoga nos ayuda a redescubrir y sentir muchas emociones que parecían dormidas y renacen simplemente con la práctica, y por supuesto a vivirlas de un modo más consciente, lo cual nos hace vivir más presentes y con mayor intensidad.

No sólo es clave para descubrir, sentir y vivir las emociones de manera más presente, sino también para mejorar el equilibrio emocional, que es clave para afrontar situaciones retadoras con mayor calma y sosiego.

 

Me gustaría añadir algo que entra en cualquier tipo de “nivel de descubrimiento” en el que estemos, y es el AGRADECIMIENTO. El yoga nos ayuda a ser agradecidos, comenzando simplemente por la fortuna de tener un cuerpo sano que nos brinda la oportunidad de vivir el regalo de la vida, y si lo pensáis un poco os vais a dar cuenta de cómo empiezan a aparecer muchas cosas para agradecer… no vais a tener ni tiempo.

En definitiva, cuando descubrí el yoga descubrí una parte nueva de mí, os invito a que al menos lo probéis, hay muchos tipos distintos y seguro que alguno os encaja.

¡Os invito a descubriros!

 
Leggings: NIke
Bra: Nike
 
 
 
 
 
 

 

 

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